La procuraduría, una gran desconocida
La procuraduría es una gran desconocida. Es sorprendente que en pleno siglo XXI una profesión centenaria sea desconocida, que no se conozca el valor añadido que aporta a la ciudadanía...
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La procuraduría, una gran desconocida

La Tribuna del Derecho, diciembre 2008
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"Si preguntamos a un ciudadano qué es un procurador, qué
función lleva a cabo y qué beneficios le aporta, probablemente no sabrá qué decir o, como mucho, dirá que colabora con el abogado para hacer trámites y que es un coste que no le queda más remedio que asumir. Eso
es, por lo menos, lo que he ido observando cuando he preguntado explícitamente a particulares si saben qué es un procurador, qué función realiza y qué beneficios o valor añadido les aporta. En la práctica, si no se conoce la función social de una profesión, se está en el anonimato y se desaprovechan oportunidades continuamente.


Si nuestra capacidad y el valor que aportamos a los ciudadanos no es apreciado, en una sociedad cada vez más “comercial”, es probable que acabemos desapareciendo,
por pura dinámica social. La tendencia es que pervivan
sólo aquellas profesiones a las cuales se le reconoce un valor añadido, un plus. Ante esto, podemos seguir como hasta ahora, haciendo bien poco para dar a conocer nuestra función social o actuar para conseguir que la función social de nuestra profesión sea claramente percibida por la sociedad. En mi opinión, es una responsabilidad de
los colegios de procuradores y de los propios profesionales.
Es una responsabilidad nuestra comunicar los beneficios
que damos al cliente final, aunque él no lo perciba directamente.


No “deleguemos” esa responsabilidad en otros colectivos.
Somos nosotros quienes debemos explicar que la agilización
de trámites en el juzgado, que el cumplimiento de plazos,
etc., dependen en buena parte de nosotros y gracias a nuestra labor contribuimos a que los asuntos avancen.


¿Por qué no ha interesado nunca a nuestro colectivo saber
“vender” su capacidad? ¿Por qué el cliente tiene que conformarse con el procurador que se le indique? Tal vez ha llegado la hora de que nuestra profesión dé un salto y se prestigie, y conseguir que sea el cliente quien seleccione al mejor profesional, porque sencillamente sepa que puede hacerlo. La competencia sería mucho más objetiva.
Ha llegado la hora de dar a conocer con valor y determinación nuestra capacidad, directamente, sin intentar “delegar” esa responsabilidad en otros colectivos
profesionales. En mi opinión los consejos y colegios
de procuradores deben liderar ese esfuerzo y los despachos de procuradores contribuir a su éxito. La salida del anonimato es el camino para prestigiar y conseguir que se valore más nuestra centenaria profesión. Valorándonos más nosotros, la sociedad nos valorará más. "